Rostro
griego prosófon, el lado visible. Esta expresión es utilizada de varias maneras, pero se utiliza principalmente para referirse a la cara del hombre y metafóricamente a la de Dios. Algunas veces se utiliza como presencia personal o a un estado de ánimo, Gn 4, 5; 31, 2; Ex 33, 20; 2 S 19, 5; Is 6, 5. Incluso el r. es aplicado a objetos sin vida.
Dios dijo a Moisés: “Pero mi rostro no podrás verlo; porque no puede verme el hombre y seguir viviendo... Al pasar mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado.
Luego apartaré mi amo para que puedas ver mis espaldas, pero mi rostro no se puede ver”, Ex 33, 20-23. En cuanto al r. humano, es frecuente hablar en sentido de “llegar a reconocer”. Especialmente en la literatura sapiencial, la cara o el r. aparece como parte del cuerpo humano que informa sobre la personalidad o proceder del individuo.
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