Polvo
tierra muy deshecha y menuda que se levanta fácilmente en el aire.
Los hebreos se echaban en la cabeza polvo y ceniza en señal de duelo Jos 7, 6; 1 S 4, 12; 2 S 1, 2; 15, 32; de aflicción, Jb 2, 12; para hacer penitencia, Ne 9, 1; Lm 2, 10; se sentaban en él como señal de pena o aflicción, Jb 2, 8; En sentido figurado, hacer morder, tocar, el polvo equivale a derrotar, humillar a alguien, Sal 72 (71), 9; Is 26, 5; para significar la tumba, el seol, Sal 22 (21), 16 y 30; 30 (29), 10; 90 (89), 3; Jb 17, 16; el hombre es polvo y a el volverá, 103 (102), 14; Jb 10, 9; Qo 3, 20; 12, 7; Si 17, 32; 33, 10.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.