Plaga
calamidad grande y pública. Daño grave, enfermedad.
Figuradamente infortunio. Todos estos significados de este término se encuentran en las Escrituras, como las plagas, los castigos, que anuncia Yahvéh al pueblo y a las generaciones futuras si no cumplen con sus preceptos, Dt 28, 58-62; 29, 21-27.
Las plagas más nombradas de las Escrituras son las de Egipto mandadas por Yahvéh a fin de que el faraón permitiera la salida del pueblo de Israel, cautivo en ese país. Aunque ya es tradicional la expresión “las diez plagas de Egipto”, el texto bíblico, en realidad, sólo lo aplica a la décima.
Las nueve primeras son denominadas más bien, prodigios, señales, como los de Ex 4, como le dice Yahvéh a Moisés, cuando le otorga el poder de hacer estos prodigios, son para que los israelitas “crean que se te ha aparecido Yahvéh, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”; y a fin de que el faraón reconociera el poder de Yahvéh. No hay que buscarle explicación científica a estos prodigios, que se basan en fenómenos de natural ocurrencia, bien sea en Egipto, como las ranas, en Palestina, como el granizo, o común en ambas regiones, como las invasiones de langostas. El fin del relato sagrado es mostrar tanto a los israelitas como al faraón la omnipotencia de Yahvéh.
Las diez plagas de Egipto fueron: 1a p. El agua se convierte en sangre. Moisés le dijo al faraón que Yahvéh le había enviado a decirle que dejara salir al pueblo de Egipto, para que le rindiera culto en el desierto, pero que el monarca se había negado. Que al golpear las aguas del Nilo con su cayado, se convertirán en sangre, para que conozca el faraón quien es Yahvéh; “hubo sangre en todo el país de Egipto”, Ex 7, 14-25. 2a p. Las ranas. Como el faraón seguían en su obstinación, Yahvéh mandó a Moisés extender su mano con el cayado sobre las aguas para que saltaran ranas por todas partes. El faraón cedió y pidió a Moisés que cesara la p. de las ranas. Así sucedió, “Las juntaron en montones y el país apestaba”. Como el faraón sintió alivio, no cumplió con su palabra, Ex 7, 26-29; 8, 1-11. 3a p. Los mosquitos. Aaarón extendió su mano con el cayado y golpeó la tierra. “Todo el polvo de la tierra se convirtió en mosquitos sobre todo el país de Egipto”. Pero el faraón continuaba en su negativa a dejar salir el pueblo israelita, Ex 8, 12-15. 4a p. Los tábanos. Moisés vuelve donde el faraón con la misma petición y le anuncia, en caso de que el monarca se niegue, a una invasión de tábanos, haciendo distinción de Gosen, donde habitan los israelitas, para que sepa que Yahvéh está en medio de su pueblo. “Los tábanos devastaron todo el país”, El faraón accedió con tal que los israelitas no se alejaran mucho. Pero, alejados lo tábanos, el faraón volvió a su obcecación, Ex 7, 16-28. 5a p. Muere el ganado. Moisés vuelve donde el faraón y le dice que si no deja salir al pueblo israelita, sobrevendrá una peste y todo el ganado morirá, menos el de los israelitas. “Y murió todo el ganado de Egipto”. El faraón, sin embargo, siguió en su obstinación, Ex 9, 1-7. 6a p. Las úlceras. Yahvéh mandó a Moisés y Aarón tomar dos puñados de hollín, los cuales se convirtieron en polvillo delante del faraón, y todo Egipto sufrió de úlceras eruptivas. El faraón seguía en su negativa, Ex 9, 8-12. 7a p. La granizada. Siendo la situación igual, Yahvéh mandó a que le dijera al faraón que no había desaparecido con las plagas, pues lo había reservado para que se supiera en toda la tierra de la grandeza de su nombre. Esta vez cayó granizo, de tal manera “que nunca se había visto una cosa semejante en el país de Egipto desde que comenzó a ser nación”. El faraón consintió en dejar salir a Israel, pero, cesado el temporal de granizo, se obstinó otra vez, Ex 9, 13-35. 8a p. Las langostas. Una nube de langostas cubrió la superficie del país y no quedó nada verde en Egipto. El faraón dio el permiso a Israel, pero de nuevo se retractó, Ex 10, 1-20. 9a p. Las tinieblas. Unas densas tinieblas cubrieron a Egipto durante tres días. “No se veían unos a otros... mientras que los israelitas tenían luz en sus lugares de residencia”. El faraón le dijo perentoriamente a Moisés que no volviera más ante su presencia o moriría. “Tú lo has dicho: no volveré a presentarme ente ti”, Ex 10, 21-29. 10a p. Muerte de los primogénitos. Moisés anunció la última p., Yahvéh pasará por en medio de Egipto a media noche. Morirá todo primogénito, desde el del faraón hasta el último, así como el de todo ganado. Pero entre los israelitas nada pasará, para que se sepa que Yahvéh distingue entre Egipto e Israel, que es su primogénito, Ex 11, 1-10. Yahvéh hirió a todos los primogénitos a media noche. El faraón llamó a Moisés y a Aarón y les dijo: “Salid de en medio de mi pueblo, tanto vosotros como los israelitas, e id a dar culto a Yahvéh, como habéis dicho”, Ex 12. 29-34.
El salmista dice: “Egipto se alegró de su salida llenos como estaban de temor”, Sal 105 (104), 38.
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