Natán
él ha dado. 1. Hijo de David y ascendiente de Jesucristo, 2 S 5, 14; Lc 3, 31. 2. Padre de Igal, 2 S 23, 36. 3. Padre de Azarías, 1 R 4, 5. 4. Padre de Zabaud, 1 R 4, 5. 5. Personaje descendiente de Judá, 1 Cr 2, 3-6. 6. Hermano de Joel, 1 Cr 11, 38. 7. Enviado de Esdras, Esd 8, 16. 8. Uno de los que se casaron con extranjeras, Esd 10, 39. 9. Profeta amigo del rey David e importante por las decisiones que tomó durante el reinado de éste rey, 2 S 7, 2-17; 12, 1-5. Fue partidario de la dinastía de los divididas, autor de una historia sobre David y Salomón, 1 Cro 29, 29; 2 Cro 9, 29.
Después del traslado del Arca a Jerusalén David le comentó a N. que deseaba construir un templo porque mientras que él vivía en una casa de cedro, el arca de Dios estaba bajo pieles, 2 S 7, 2. N. le contestó que podía hacer todo lo que había pensado, pues Dios estaba con él. Pero aquella misma noche Dios mandó a N. que dijese a David que no sería él, sino su hijo y sucesor quien construiría el templo, pero que su dinastía sería consolidada. Esta profecía de N. fue la primera de una serie de profecías sobre el Mesías, descendiente privilegiado, hijo de David: “Y cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti a la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de tu realeza... Yo seré para él padre y él será para mí hijo.
Si hace mal le castigaré con vara de hombres y con golpes de hombres, pero no apartaré de él mi amor, como lo aparté de Saúl a quien quité de delante de mí. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí; su trono estará firme eternamente, 2 S 7, 12-16.
Después del crimen cometido por David al haber enviado a una muerte segura a Urías, el marido de Betsabé, N. le contó la parábola del hombre rico que había robado al hombre pobre la única oveja que poseía, para amonestar a David y hacer que éste reconociera su castigo, 2 S 1-12. N. le profetizó: “También Yahvéh perdona tu pecado; no morirás. Pero por haber ultrajado a Yahvéh con ese hecho, el hijo que te ha nacido morirá sin remedio”, 2 S 12, 13-14. Y así murió el primer hijo de David y Betsabé, sobreviviendo sólo el segundo, Salomón, a quien N. llamó Yedidías, Amado del Señor, por lo que había dicho Yahvéh, 2 S 12, 25.
Cuando Adonías el mayor de los hijos de David, daba por seguro que sería rey, N. frustró sus esperanzas e hizo que David designara a Salomón como su sucesor y que le consagrara rey oportunamente, 1 R 1, 5 ss. La institución de los levitas y de los músicos en la casa de Yahvéh emanó, en parte de N., 2 Cr 29, 25.
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