Moab
hebreo mê`ab, salido del padre. Como lo indica la etimología de su nombre, hijo nacido de la relación incestuosa de Lot con su hija mayor, epónimo del pueblo de los moabitas, Gn 19, 31-37. Los moabitas estaban establecidos en Transjordania antes de la conquista de Canaán, en una llanura elevada al este del mar Muerto, en lo que hoy es Jordania, entre el valle del río Zéred, al sur, y el del Armón, al norte. La parte de su territorio situada al norte del Armón se conocía como “Estepas de Moab”, Nm 33, 48-49. En época del patriarca Abraham, hubo ciudades- Estado regidas por reyes, Gn 14, 5-12. En la época de la conquista de Canaán, los amorreos habían ocupado Moab bajo el rey Sijón, Nm 21, 21-31. Los israelitas tuvieron relaciones con las mujeres de M., y lo hicieron caer en sus abominaciones idolátricas, participaron en los sacrificios a sus dioses y en sus banquetes sagrados, Nm 25, 1-5. En el reparto de Transjordania, a la tribu de Rubén le tocó en suerte la tierra al norte del río Armón, la tierra conquistada al rey Sijón, Jos 13, 15-23. Tras la derrota de Sijón por parte de Israel, los moabitas se inquietaron, y su rey Balaq envió por el adivino ® Balaam para que maldijera al pueblo de Israel; al final, Balaam fue obligado por Yahvéh a bendecir a los israelitas y el rey moabita se volvió a su país, Nm 22; 23; 24. En la época de los jueces, Eglón, rey de los moabitas, llevó a cabo una invasión al oeste del Jordán, y conquistó la “ciudad de las Palmeras”, es decir, Jericó, y su dominio sobre Israel se extendió durante dieciocho años, del cual lo libró el juez Ehúd, quien cuando fue a pagar el tributo a Eglón lo asesinó, tras lo cual los moabitas fueron derrotados por los israelitas, y hubo ochenta años de paz, Jc 3, 12-30.
En la época de la monarquía Saúl guerreó con los moabitas y los venció, 1 S 14, 47. Cuando Saúl perseguía a David, como éste tenía lazos familiares en Moab, Rt 4, 17; Mt 1, 5-6, llevó a esta tierra a sus padres para protegerlos del rey, 2 S 22, 3-5. Siendo ya rey, David batió a los moabitas y los sometió a tributo, 2 S 8, 2. El rey Salomón tuvo entre sus mujeres, que eran muchas, moabitas que lo incitaron a la idolatría y el soberano levantó un altar en honor de Camós, dios nacional de M., 1 R 11, 7.
Tras la división del reino Moab fue vasallo del reino de Israel, pero se rebeló tras la muerte del rey Ajab. Joram, rey de Israel, 852-841 a. C., se alió con Josafat, rey de Judá, para pelear contra Mesá, rey de M., lucha en la cual los moabitas quedaron muy debilitados, 2 R 3, 4-27; a pesar de que la estela del rey moabita, encontrada en Dibón, diga que obtuvo una gran victoria. En el siglo VIII a. C., los moabitas quedaron bajo el dominio de los asirios y en el VI a. C., de los babilonios.
Tras la vuelta del destierro en Babilonia muchos judíos casados con mujeres moabitas se comprometieron a abandonarlas, Esd 9, 1-4; Ne 13, 23-31.
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