Miqueas
hebreo Mikahay, ¿quién es como Yahvéh? Nombre de varón en el A. T. 1. Hijo de Yimlá, profeta que ejerció su ministerio en el reino de Israel, en tiempos del rey Ajab, 874-853 a. C. Le predijo a Ajab que sería derrotado en su campaña contra los arameos, en Ramot de Galaad, por lo que fue abofeteado y encarcelado, pero su oráculo se cumplió, Ajab murió, 1 R 22, 8-38; 2 Cro 18, 7-34. 2. Uno de los oficiales que envió el rey Josafat, con los levitas, para enseñar la Ley a todo Judá, 2 Cro 17, 7. 3. Padre de Acbor o Abdón, uno de los enviados por el rey Josías de Judá a consultar a la profetisa Juldá sobre el rollo de la Ley, encontrado en la reconstrucción del Templo, 2 R 22, 12; 2 Cro 34, 20.. 4. Padre de Ozías, uno de los jefes de la ciudad judía de Betulia, Jdt 6, 15. 5. Uno de los Doce Profetas menores, nacido en Moréset-Gat, al sudeste de Jerusalén. Contemporáneo de Isaías, ejerció su ministerio durante los reinados de Jotam, 740-736 a. C.; Ajaz, 736-716 a. C.; Ezequías, 716-687 a. C.; y, tal vez, también en parte del reinado de Manasés, 687-642 a. C.
El profeta M. era de origen campesino como Amós, con quien, además del lenguaje fuerte y concreto, tiene en común la manera de considerar a las capitales Samaría y Jerusalén como centros de iniquidad, y M. Anuncia la destrucción de ésta última. M. actuó antes y después de la caída de Samaría en manos de los asirios, en el año 721 a. C., y, tal vez, hasta la invasión de Senaquerib en el año 701 a. C.
El libro de M. no es todo de un mismo autor hay varias interpolaciones.
La mayoría de estudiosos concuerda en que 7 8-20 es de después del regreso del cautiverio en Babilonia, así como el oráculo de 2, 12-13. Los oráculos de los capítulos 4 y 5 pueden ser de la época del cautiverio odespués de ella. El libro de M. consta de cuatro partes: I El proceso de Israel. Amenazas y condenas, 1; 2; 3.
II Promesas a Sión 4; 5. III Nuevo proceso de Israel. Reproches y amenazas, 6; 7, 1-7. IV Esperanzas, 7, 8-20. M. denuncia los pecados religiosos y morales. Les enrostra a los jueces su venalidad y avaricia; a los sacerdotes y profetas, su codicia; la tiranía a los jefes amigos del soborno; denuncia a los comerciantes fraudulentos y a los ricos acaparadores; las familias fragmentadas. Es decir, todo contra el ideal de Yahvéh: “practicar la equidad, amar la piedad y caminar humildemente con tu Dios”, 6, 8. Por lo tanto, Yahvéh juzgará y castigará a su pueblo, predice la ruina de Samaría, 1, 6-7; la de la Tierra Baja, 1, 815; y la de Jerusalén, que parará en “un montón de ruinas”, 3, 12. Pero hay esperanza, un Resto se salvará, en Efratá nacerá el Rey que apacentará el rebaño de Yahvéh, 5, 1-5.
El profeta Jeremías lo cita en su discurso contra el Templo y Jerusalén, Jr 26, 18. En el N. T., su texto mesiánico, Mt 2, 6; Jn 7, 42.
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