Mené
Téquel, Parsin, palabras proféticas que escribió una mano misteriosa en la pared del palacio de Baltasar, rey de Babilonia, cuando celebraba un festín en el cual se bebió en los vasos sagrados del Templo, que habían sido llevados por el rey Nabucodonosor. Baltasar hizo llamar a sus adivinos, caldeos y astrólogos, y ninguno entendió el sentido de aquella escritura. La reina, enterada de la preocupación del rey, entró a la sala y le informó que Daniel, judío desterrado en Babilonia, había sido nombrado por Nabucodonosor, jefe de los adivinos. Daniel, entonces, fue llevado ante el rey y, tras enrostarle su idolatría y el haber profanado los vasos sagrados, descifró el sentido de las palabras: “Mené: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha puesto fin;Téquel: has sido pesado en la balanza y te falta peso; Parsin: tu reino se ha dividido y ha sido entregado a medos y persas, Dn 5, 25-28.
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