Luna
hebreo yareaj, mes. Astro creado por Dios para el dominio de la noche, Gn 1, 16, y para que junto con el sol sirviera de señal para las estaciones, los días y los años, Gn 1, 14.
La l. era considerada objeto de culto en Oriente era una divinidad masculina. El culto a la l. estaba prohibido a los israelitas, al igual que a los demás dioses celestes, Dt 4, 19. Los antiguos fijaban los meses y los días festivos dependiendo de la l., Sal 104, 9, como en el calendario, que reconocían por la l. la fiesta de novilunio. Las pequeñas lunas o lunetas que se colgaban del cuello de los camellos, eran símbolo de fertilidad, Jc 8, 21, al igual que las lunas que las mujeres solían llevar como adorno, Is 3, 18. A la l. también se le atribuía un influjo maléfico, Sal 121, 6. A los epilépticos les llamaban lunáticos y endemoniados, Mt 4, 24 y 17, 15; 4, 23-25, personas afectadas por la influencia de la l.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.