Loida
abuela de Timoteo de quien Pablo hace elogios por su fe, 2 Tm 1, 5. Lot, hijo de Harán, sobrino de Abraham, Gn 11, 27; 14, 12. Al morir su padre, emigró a Canaán con su tío, Gn 13, 1, estableciéndose en la meseta del Jordán tras una disputa entre ambos porque su rebaño era tan grande que no había pastaje para ambos y se separaron, Gn 13, 5-11. Se fue hacia el este del Jordán hasta llegar a Sodoma, Gn 14, 12, fue hecho prisionero por el rey de Elam, Kedorlaomer y los demás monarcas con los que se había aliado, siendo liberado más tarde por Abraham, Gn 14, 13-16.
Encontrándose L. en Sodoma dos ángeles le aconsejaron que abandonase la ciudad con todos sus familiares, ya que iba a ser destruida por Yahvéh. A la mañana siguiente se puso en camino con su mujer y sus dos hijas; los demás parientes se habían quedado en Sodoma creyendo que L.
Bromeaba Gn 19, 14. Mientras que L., su mujer y sus hijas se ponían a salvo al rayar el alba, Yahvéh hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra, arrasando ambas ciudades, Gn 19, 25. La mujer de L. no escuchó el consejo de que no mirase atrás durante la catástrofe y quedó convertida en una estatua de sal. Al llegar al monte se instaló, solo, en una cueva con sus dos hijas, quienes al verse solas, sin descendencia, acordaron propinarle vino a L. y acostarse con él y así engendrar descendencia. Las dos hijas quedaron encinta de su padre. La mayor dio a luz a Moab, padre de los moabitas.
La pequeña también dio a luz un hijo y le llamó Ben Ammí, padre de los ammonitas, Gn 19, 31, 38.
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