Joás
Yahvéh ha dado. Nombre de varón. 1. J., del clan de Abiezer, de la tribu de Manasés, padre de Gedeón. J. era rico y en su propiedad tenía un altar a Baal, que su hijo Gedeón destruyó, por lo que el pueblo se levantó, pero fue defendido por J., Jc 6, 11-32. 2. Descendiente de Selá, hijo de Judá, 1 Cro 4, 22. 3. Hijo de Semaá, de Guibeá, de la tribu de Benjamín, hábil para el manejo del arco y la honda, de los primeros que se unieron a David en Siquelag, 1 Cro 12, 3. 4. Hijo de Ajab, rey de Israel. J. y Amón, gobernador de Samaría, metieron a la cárcel al profeta Miqueas, quien pronosticó que el rey sería derrotado en Ramot de Galaad, 1 R 22, 26; 2 Cro 18, 25-26. 5. Hijo de Béker, de la descendencia de Benjamín, en tiempos del rey David, 1 Cro 7, 8. 6. Encargado de los almacenes de aceite, en la administración del rey David, 1 Cro 27, 28. 7. J., rey de Israel, 798-783 a. C., de la dinastía de Jehú, hijo y sucesor del rey Joacaz, 2 R 13, 9. Siguió durante su reinado el “pecado de Jeroboam”, su antecesor. Cuando el profeta Eliseo estaba enfermo, próximo a morir, el rey J. lo visitó, y el profeta, mediante el acto simbólico de disparar una flecha hacia el oriente por parte del rey, le anunció que vencería a Aram en Afeq. Luego, le hizo golpear con las flechas en tierra, el rey lo hizo tres veces, y el profeta le anunció tres victorias sobre Aram, la primera en Afeq, 2 R 13, 14-18. J. recuperó los territorios que Jazael, rey de Damasco, le había arrebatado a su padre Joacaz, y que estaban en posesión del hijo y sucesor de Jazael, Ben Hadad III, a quien derrotó tres veces, como dijo el profeta Eliseo, 2 R 13, 25. Estas victorias se facilitaron por los conflictos entre sirios y asirios. Amasías, rey de Judá, 796-781 a. C., habiendo derrotado a Edom, en el valle de la Sal, y habiendo conquistado Sela, envió mensajeros al rey de Israel, desafiándolo a la guerra. J. lo derrotó en Bet Semes de Judá y lo hizo prisionero. J. abrió una brecha en la muralla de Jerusalén, entró en la ciudad y saqueó los tesoros del Templo y los del palacio real y tomó rehenes, y todo lo llevó a la ciudad de Samaría, 2 R 14, 7-14. 7. J., rey de Judá, 835-796 a. C., hijo de Ocozías, rey de Judá, y de Sibía, de Berseba. Ocozías fue asesinado, en el 841 a. C., junto con Joram, rey de Israel, por el usurpador Jehú. Muerto Ocozías, tomó el poder su madre Atalía, 841-835 a. C., quien pretendió eliminar la dinastía davídica, matando a los hijos del rey. Sin embargo, Yehosebá, hermana de Ocozías y esposa del sacerdote Yehoyadá, tomó a J., de un año de edad, lo salvó de la matanza y lo ocultó en el Templo durante seis años. Cuando J. cumplió siete años, el sacerdote Yehoyadá encabezó una rebelión contra la reina, hizo coronar rey de Judá al niño, y Atalía fue ejecutada cuando entraba a palacio por la Puerta de los Caballos. El pueblo acudió al templo de Baal, que fue destruido y muerto su sacerdote Matán, 2 R 11; 2 Cro 22, 10-12; 23. “Joás hizo recto a los ojos de Yahvéh todos los días, como el sacerdote Yehoyadá le había instruido”, 2 R 12, 3; 2 Cro 24, 2. El rey ordenó a los sacerdotes reparar los desperfectos del Templo con el dinero de las ofrendas sagradas y sus réditos personales. Pero, al año veintitrés del reinado de J., estas obras no se habían hecho. El rey J. determinó que los sacerdotes no recogiesen el dinero, y el sacerdote Yehoyadá colocó un cofre a la derecha del altar, y el dinero recaudado era contado por el secretario real y el sumo sacerdote y, luego, era entregado a los capataces de la obra, fondos con los que pagaban los materiales de la restauración y los trabajadores, albañiles, canteros. El dinero de las ofrendas de expiación y por el pecado se entregaba a los sacerdotes. Terminada la obra, el dinero sobrante se usó para confeccionar objetos para el culto, 2 R 12, 5-17; 2 Cro 24, 4-14.
Tras la muerte del sacerdote Yehoyadá dice el Cronista, aunque de esto no se hace mención en 2 R, J. se alejó del Templo y del clero, siguió los consejos de los jefes del reino y cayó en la idolatría; ni siquiera los profetas pudieron hacer que enmendase su conducta, 2 Cro 24, 17-19.
Zacarías hijo del sacerdote Yehoyadá, denunció ante el pueblo el abandono de Yahvéh, y anunció que el Señor los abandonaría. El rey J. mandó que fuera lapidado en el atrio del Templo, 2 Cro 24, 20-22; es posible que el Zacarías que se menciona en Mt 23, 35 y Lc 11, 51, sea este mismo personaje. Siguiendo al Cronista, dice que J. fue castigado por estos crímenes, el ejército arameo invadió Judá y Jerusalén, hubo matanza entre la población y los jefes del pueblo, y el botín fue enviado al rey de Damasco, 2 Cro 24, 23-24. En 2 R 12, 18-19, se dice que Jazael, rey de Damasco, tras conquistar la ciudad de Gat, se dirigió contra Jerusalén, y J. tomó lo que había en los tesoros del Templo y del palacio real y lo entregó todo al rey de Aram, quien con este pago desistió del ataque a la ciudad.
Los cortesanos de J. urdieron una conspiración y asesinaron al rey en Bet Mil.ló, 2 R 12, 21-22; 2 Cro 24, 25 26.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.