Ira
cólera, enojo. En el A. T., Dios es presentado de manera antropomórfica. Dios no tiene cuerpo, sin embargo, sus actos en las Escrituras se describen como si los tuviera; se le atribuyen pensamientos y sentimientos como si se tratara de un humano. El antropomorfismo es corriente en la Biblia: Dios conoce, ama, recompensa, rechaza, siente celos, ira, cólera. Habiendo Dios escogido a Israel como su pueblo, habiendo establecido con él una Alianza y habiéndole dado unos preceptos, cuyo cumplimiento es condición de la Alianza, la i. de Dios se desata y castiga por el incumplimiento del pacto por parte del hombre, por su infidelidad, por su pecado de idolatría. Cuando los israelitas se hicieron un becerro de oro, en el desierto, y se pastaron ante él, Yahvéh le dice a Moisés: “Deja que se encienda mi ira contra ellos y los devore”, Ex 32, 10.
Cuando los israelitas se prostituyeron tras el Baal de Peor se encendió la i. de Yahvéh y ordenó a Moisés que empalara a los jefes del pueblo, “así cederá el furor de la cólera de Yahvéh contra Israel”, Nm 25, 3-4.
Igualmente en Dt 29, 24-27, se dice: “Porque han abandonado la alianza que Yahvéh, Dios de sus padres, había concluido con ellos al sacarlos de Egipto; se han ido a servir a otros dioses... Por eso se ha encendido la i. de Yahvéh... los ha arrancado de su tierra con i., furor y gran indignación...”.
El mal trato a los semejantes al forastero, a la viuda y al huérfano, enciende la i. de Yahvéh, Ex 22, 20-22; sobre esto también se pronunciaron los profetas y anunciaron el castigo de la i. de Yahvéh, Jr 5, 28.
Pero la i. de Yahvéh no sólo se manifiesta contra su pueblo sino también contra otras naciones por ensañarse con su pueblo, como se lee en los oráculos del profeta Jeremías contra las naciones, Jr 46; 47; 48; 49; 50; 51. En otros textos, se lee que Yahvéh usa a otros pueblos como instrumento de su i. para castigar a Israel, Is 10, 5-6; 13, 5.
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