Hijo del Hombre
es la expresión con que Jesús se refiere a sí mismo, se lee en boca de Cristo, menos en Jn 12, 34; Hch 7, 56; Ap 1, 13; 14, 14. Es un hebraísmo para referirse al ser humano, para significar la distancia entre Dios y el hombre, Ez 2, 1; Sal 8, 4. En Dn 7, 13-14, la expresión hebrea ben ‘adam, h. de hombre, se refiere a un ser por encima del hombre, angélico, trascendental, que los apocalípticos, los apócrifos, identifican con el Mesías. En los Evangelios, Jesús se llama a sí mismo H. del Hombre, de manera paradójica, en cuanto a su naturaleza humana y divina. Como ser humano en la tierra: “Las zorras tienen sus guaridas, y las aves del cielo sus nidos; pero el H. del Hombre no tiene donde reclinar su cabeza”, Mt 8, 20; 11, 19; que habría de padecer, morir y resucitar, Mt 17, 12 y 22; 20, 18 y 28; 26, 1; Mc 8, 31; 9, 12 y 31; 10, 33; 14, 21 y 41; Lc 9, 22 y 44; 22, 22; 24, 7. De su condición humana a la exaltación divina, cuando el H. del hombre sea glorificado y venga al final de los tiempos, la parusía, Mt 19, 28; 24, 26-27; 25, 31; Mc 8, 38; 13, 26; 14, 62; Lc 9, 26; 17, 22-37; 22, 69; Ap 1, 13; 14, 14.
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