Hierba
latín herba. Término con el que se traducen varias palabras hebreas, referidas a diversas plantas blandas, cuyas partes aéreas no forman tejidos leñosos permanentes, pero sin referirse a ninguna en particular. Dios creó las hierbas, para alimento del hombre y de los animales, Gn 1, 11-12 y 29-30; Yahvéh hizo llover para que creciera la h., Gn 2, 5. Cuando el faraón se negó a dejar salir a los israelitas, mandó las plagas sobre el país, el granizo y las langostas acabaron con toda la h. y toda vegetación, Ex 9, 22 y 25; 10, 12 y 15. El pasto para alimentar el ganado se llama h., Dt 11, 15; 1 R 18, 5. La Pascua se debía comer con panes sin levadura y con hierbas amargas, en memoria de las privaciones en la época de la esclavitud en Egipto, Ex 12, 8; Nm 9, 11.
La h. es símbolo de lo efímero de la vida humana de lo frágil, Sal 90 (89), 5; 103 (102), 15; Is 40, 6-8; St 1, 10-11; 1 P 1, 24.
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