Gobernador
término con el que se traducen en las Escrituras varias palabras hebreas, para referirse a príncipes, oficiales, representantes de la autoridad en una ciudad, en una provincia. José fue nombrado g. de Egipto por el faraón, quien le dijo: “Mira: te he puesto al frente de todo el país”, y le entregó el anillo o sello real, Gn 41, 41-42; Hch 7, 10. El rey Abimélek tenía a Zebul como g. en la ciudad de Siquem, Jc 9, 30. David venció a los arameos, los sometió a tributo y estableció gobernadores en Aram de Damasco, 2 S 8, 6; 1 Cro 18, 6; igual hizo en Edom, 2 S 8, 14; 1 Cro 18, 13. El rey Salomón dividió su reino en doce distritos y al frente de cada uno puso un g., 1 R 4, 7-19. Nabucodonosor, después de deportar a los principales de Judá a Babilonia, dejó como g. a Guedelías, 2 R 25, 22; Jr 40, 7. Daniel fue nombrado, por Nabucodonosor, g. de la provincia de Babilonia, Dn 2, 48. En Esdras y Nehemías se encuentran títulos oficiales persas traducidos con el término g., como tirsatá, Nehemías fue nombrado g. de Judá por el soberano persa, Esd 2, 63; Ne 7, 65 y 69; 8, 9; 12, 26.
En tiempos de Cristo bajo el dominio romano, el emperador nombraba en las provincias procuradores, legados, procónsules, para los cuales se usa también el término g., como en el caso del legado Cirino, al que se le denomina g. de Siria, quien hizo el censo de Judea, por mandato del emperador Augusto, Lc 2, 2.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.