Gad
hebreo feliz, afortunado. Nombre de varón y de una deidad. 1. Hijo de Jacob con Zilpá, la esclava de Lía, Gn 30, 9-11; 35, 26; de quien procede una de las doce tribus de Israel, los gaditas. La familia de G. está entre las que fueron con Jacob a Egipto, donde estaba José, y prosperaron allí, Ex 1, 1-4. En el censo realizado tras la salida de Egipto, en el desierto de Sinaí, se contaron 45.650 gaditas aptos para la guerra, de veinte años para arriba, Nm 1, 24-25. En el segundo censo, 40.500 gaditas, Nm 26, 18. En el reparto de la tierra, los gaditas y los rubenitas pidieron a Moisés se les dieran las tierras de Yazer y Galaad, Transjordania, lo cual les fue concedido con la condición de que siguieran peleando por la conquista del resto de la tierra deCanaán, Nm 32, 1 ss; Jos 13, 24-28. Cuando las tribus transjordánicas de los gaditas, los rubenitas y la media de Manasés levantaron un altar, a orillas del Jordán, como signo de su pertenencia a Israel. Las demás tribus se reunieron en Siló y consideraron este hecho como una infidelidad, por lo que les enviaron al sacerdote Pinjás con diez príncipes para reprochárselo, pues aducían que sólo debía haber un sitio para adorar a Yahvéh. Pero las tres tribus acusadas de infidelidad explicaron cuál fue su intención al erigir el altar: “Vamos a construir este altar, pero no para holocaustos y sacrificios, sino para que sea testigo entre nosotros y vosotros y entre nuestros descendientes después de nosotros, de que rendimos culto a Yahvéh”, con lo que restableció la concordia, Jos 22, 9-34. 2. Vidente del rey David, 1 S 22, 5; 2 S 24, 11-19. 3. Divinidad aramea de la felicidad, Is 65, 11, cuyo nombre se da a varios sitios, como Baal G., Jos 11, 17; 12, 7; 13, 5; Migdal G., Jos 15, 37.
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