Fiesta
latín festa. Solemnidad religiosa o civil en conmemoración de un hecho importante. En la época veterotestamentaria, aparte de la obligación de guardar el sábado, Moisés estableció cinco fiestas anuales: la Pascua, Ex 12, 1-14; Lv 23, 4-5; la de los ázimos, Ex 12, 17-20; Lv 23, 6-8; la de las Semanas o Pentecostés, Ex 34, 22; Lv 23, 15; Nm 28, 26; Dt 16, 10; la del Día de la Expiación, Ex 30, 10-30; Lv 16; Nm 29, 7-11; la de las Tiendas, o de los Tabernáculos, Lv 23 34-44; Nm 29, 12; Ne 8, 18; Jn 7, 2.
Tras la vuelta del destierro en Babilonia se instituyeron dos fiestas anuales, que hoy en día todavía celebran los judíos: la de los Purim, o de las suertes, para celebrar la liberación de los judíos de las manos de Amán, Est 9, 24-32; la de la Dedicación, Janukká en hebreo, también llamada “f. de las luminarias”, establecida por Judas Macabeo, para celebrar la purificación y restauración del altar y del Templo, tras el saqueo y la profanación por parte del rey seléucida Antíoco IV Epífanes, 1 Mc 4, 52-59.
También se celebraban la f. de los Clamores o de las trompetas, Lv 23, 24; Nm 29, 1; la del Novilunio, o neomenia, Nm 10, 10; 28, 11; el Año Sabático, Ex 23, 10-11; Lv 25, 2-7; el Año del Jubileo, Lv 25, 8-16; 27, 16-25.
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