Exorcismo
griego conjurar. Conjuros, prácticas, para expulsar espíritus malignos. Jesús expulsaba los espíritus inmundos, los demonios, como él mismo lo dijo, “por el Espíritu de Dios”, cuando los fariseos le acusaron de hacerlo “por Beelzebul, Príncipe de los demonios”, Mt 12, 22-28. En Gadara, Jesús sacó los demonios de dos hombres y los mandó a una piara, que se arrojó al mar, Mt 28-34; en Gerasa, sucedió algo similar con un endemoniado, Mc 5, 1-13; en Cafarnaún, Jesús curó a un endemoniado, Mc 1, 23-28; Lc 4, 33-37. Jesús comunicó a sus apóstoles el poder de exorcizar y curar, Mt 10, 1 y 8; Mc 3, 14-15; 6, 7; Lc 9, 1; y después de Cristo los apóstoles expulsaron demonios en su nombre, Hch 5, 16; 8, 7; 16, 18. En Éfeso, donde eran comunes las prácticas mágicas, y la ciudad era famosa en tiempos apostólicos por ello, el apóstol Pablo encontró unos exorcistas judíos ambulantes, los siete hijos de Esceva, sumo sacerdote, que intentaban invocar el nombre del Señor Jesús y expulsar espíritus malos, Hch 19, 11-20.
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