Eva
hebreo jawwah, de jayah, vivir. En la etimología popular, “que da vida”. En el texto sagrado se dice que el primer hombre, Adán, la llamó así, porque ella es la madre de todos los vivientes, es decir, la primera mujer, madre de la humanidad, Gn 3, 20; y más adelante el texto dice, “Ésta será llamada mujer”, en hebreo ‘is es varón, e ‘issah, mujer, varona, “porque del varón ha sido tomada”, Gn 2, 23. Pues Yahvéh, habiendo visto que el hombre necesitaba una ayuda adecuada, hizo caer a Adán en un profundo sueño y le sacó una costilla de la que formó a E., Gn 2, 20-24; Tb 8, 6. La mujer fue seducida por la serpiente, en el paraíso, y comió del fruto prohibido y, a su vez, ella hizo caer al hombre, por lo que ambos fueron expulsados de allí por Dios, Gn 3. 1-14; 2 Cro 11, 6; 1 Tm 2, 13. Dios maldijo a la serpiente, y a la mujer le dijo: “con dolor parirás los hijos”. E. le dio dos hijos a Adán, Caín, que fue agricultor, y Abel, pastor de ovejas, Gn 4, 1-2. Evangelio, griego evanghélion, de eu, bueno, anghéllein, anunciar, es decir, buena nueva, alegre mensaje. Así lo emplea el profeta Isaías cuando anuncia la llegada del Reino de Dios, la salvación, y habla del mensajero “que trae buenas nuevas”, Is 52, 7; y esa es la misión del profeta, “anunciar la buena nueva”, Is 61, 1. Evangelios designa los cuatro libros canónicos atribuidos a los apóstoles ® Mateo, ® Marcos, ® Lucas y ® Juan. En el N. T., E. es el anuncio cristiano del mensaje de salvación, de la Nueva Alianza, transmitido por los apóstoles de Cristo, Rm 1, 16.
Los Sinópticos del griego sun, con, opsis, vista, son los tres primero Evangelios, Mateo, Marcos y Lucas, llamados así porque son tales las semejanzas que guardan entre sí, que se pueden poner en columnas paralelas y abrazarlos a primera vista, de una sola mirada; aunque, igualmente, hay diferencias entre ellos, por ejemplo, existen más de doscientos versículos comunes en Mateo y Lucas, que, sin embargo, faltan en Marcos. Inicialmente, el material evangélico, antes de ser consignado por escrito, se transmitió oralmente, principalmente por la predicación apostólica, cuyo punto central era el kerygma, que anunciaba la redención del género humano por la crucifixión, muerte y resurrección de Cristo. Esta Palabra estaba destinada, principalmente, a los judíos, a fin de probarles, mediante el testimonio de los apóstoles, estos hechos de Cristo, que era el Mesías anunciado por los profetas, para así llamarlos a la conversión, Hch 4, 8-12; 1 Co 15, 3-7. El primer E. que se escribió, según Papías, fue el del apóstol Marcos, quien después de la predicación de la Palabra por parte de Pedro en Roma, fue animado por los muchos oyentes para que transcribiera esta predicación, pues Marcos había sido por mucho tiempo compañero de Pedro y guardaba en su memoria todas sus palabras. De éste se derivarían Mateo y Lucas. Pero otras corrientes, por las diferencias entre los tres evangelistas, como la anotada arriba sobre los versículos que no están en Marcos, creen que Mateo y Lucas contaron con otra fuente, distinta de Pedro, distinguida por la letra Q, del alemán Quelle, fuente, aunque algunos niegan esta hipótesis. Otra teoría supone que el primer E. fue el de Mateo, del cual dependería el de Lucas, y el de Marcos dependería de ambos, y sería una simplificación de los dos. El E. de San Juan tiene notables diferencias con los Sinópticos, desde el punto conceptual y estilístico, aunque el mensaje y varios hechos coinciden con aquéllos. Pero contiene aspectos distintos, algunas señales de Cristo, como el milagro del agua convertida en vino, en las bodas de Caná, la resurrección de Lázaro; los discursos de Cristo, como el que dijo tras la multiplicación de los panes; y el énfasis de la cristología joánica en la divinidad de Cristo.
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