Eunuco
griego eunè, lecho, ekhein, guardar. El e. era el hombre castrado encargado del cuidado del harén, costumbre ésta pagana, puesto que entre los israelitas la Ley la prohibía y quien sufriera esta mutilación no era admitido en la asamblea de Yahvéh, Dt 23, 2; Lv 21, 20; sin embargo en el libro de la Sabiduría y en el del profeta Isaías, se lee que el e. por su fidelidad al Señor, recibirá la herencia celestial, Sb 3, 14; Is 56, 3-5. En algunos casos, se emplea en las versiones de la Biblia este término para significar alguien cercano a un soberano, como en el caso de Putifar, con respecto al faraón, Gn 37, 36; 39, 1. Igual sucede con algún cargo militar, como en 2 R 25, 19. En el libro de Ester, se mencionan los eunucos al servicio del harén del rey, Est 1, 10; 2, 3/14/15.
En el N. T. ser e. no excluye de la promesa del Reino de los Cielos, según la promesa en Isaías, atrás mencionada, el e. de la reina etíope Candace fue bautizado por el apóstol Felipe, Hch 8, 26-39. Jesús dice que hay tres clases de eunucos: los que lo son por naturaleza, los mutilados y los que se hacen tales por el Reino de los cielos, es decir, los que se mantienen célibes y castos, Mt 19, 12.
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