Eternidad
latín æternitas. Perpetuidad, sin sucesión y sin fin. Eterno es todo lo que pertenece a Dios, que no tiene principio ni fin. Por esto Yahvéh le dijo a Moisés, cuando se le reveló en la zarza ardiente, “Yo soy el que soy”, Ex 3, 14. Eterno es diferente a inmortal, pues quien es inmortal, como los ángeles, el alma, es creado por Dios. La eternidad sólo es de Dios, “Dios eterno”, Gn 21, 33; Si 36, 17; Ba 4, 8 y 20-22; 5, 2; Dn 13, 42; “Dios desde siempre es Yahvéh, creador de los confines de la tierra”, Is 40, 28; “Antes de mí no fue formado otro dios, ni después lo habrá”, Is 43, 10; “Yo, Yahvéh, el primero, y con los últimos yo mismo” Is 41, 4; “Yo soy el primero y el último, fuera de mí no hay ningún dios”, Is 44, 6. Yahvéh es rey eterno, Sal 29 (28), 10; Jr 10, 10; el trono de Dios es eterno, Sal 45 (44), 7; el reino de Dios es eterno, Dn 3, 33; 7, 27; su poder es eterno, Dn 4, 31; 7 14.
En el N. T. el significado de e. es el mismo, lo que no se puede mensurar.
Dios no está sometido al tiempo está por encima de él; en el Apocalipsis, usando figuradamente la primera y la última letra del alfabeto griego, para significar que es el primero y el último, principio y fin de todo, Dios dice: “Yo soy el Alfa y el Omega”, Ap 1, 8; 21, 6; 22, 13.
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