Espada
latín spatha. Arma blanca, ofensiva, recta, aguda y afilada, con guarnición y empuñadura. Ya en los comienzos del texto sagrado encontramos la mención de esta arma: Dios puso una e. de fuego para guardar la entrada del Edén, una vez expulsado el hombre de él, Gn 3, 24; Gn 34, 25-29; 48, 21-22; Jos 5, 13-15; 1 S 17, 50-51; 31, 5; 1 R 2, 32; 1 Cro 10, 4. Cuando fueron a prender a Jesús, Pedro sacó su e. y le cortó la oreja al siervo del sumo sacerdote Mt 46, 47-56; Mc 14, 47-48; Lc 22, 47-53; Jn 18, 10-11.
Es profuso el uso de este término como recurso literario. Las lenguas malvadas son comparadas a espadas aceradas Sal 57, 5; 64, 4. San Pablo, en sentido figurado, dice que hay que armarse de la e. del Espíritu para el combate espiritual Ef 6, 17. En las visiones de Juan en el Apocalipsis, de la boca del que le hablaba salía una e. de dos filos Ap 1, 9-6; 2, 12-17; 19, 11-16.
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