Encarnación
latín incarnatio. Acto misterioso de haber tomado carne humana el ®bo Divino. Desde esta óptica ve San Juan a Cristo, quien es la Palabra hecha carne, que vino al mundo a redimir y dar vida a los hombres y a comunicarles los misterios divinos, enviado por Dios, y que una vez concluida su misión en la tierra debe volver a Dios; el evangelista dice: “Y la Palabra se hizo carne y puso su Morada entre nosotros”, Jn 1, 14. San Pablo dice que el Hijo de Dios se encarnó, “nacido del linaje de David según la carne”, Rm 1, 3; 9, 5; 1 Tm 3, 16.
Jesús siendo Dios, se hizo plenamente humano y asumió la carne con todas sus consecuencias: Jesús sintió fatiga, Jn 4, 6; sed, Jn 4, 7; 19, 8; se conmovió con la muerte de su amigo Lázaro y se echó a llorar, Jn 11, 3336; en todo se hizo humano, en todo fue probado, menos en el pecado, 2 Co 5, 21; Hb 2, 17-18; 4, 15; 5, 5-10; 1 Jn 3, 5; 1 P 2, 22-25; hasta la muerte, Rm 8, 3. Es decir, Cristo renunció a la gloria divina, que le correspondía como hijo de Dios, y asumió el sufrimiento y el sacrificio de la cruz, se despojó de su derecho a ser tratado como Dios, Flp 2, 6.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.