Eliseo
Dios ha ayudado. Profeta, hijo Safat, de Abel Mejolá. Ejerció el ministerio profético, a mediados del siglo IX a. C., en el reino de Israel.
Fue servidor y discípulo del profeta Elías quien lo ungió para este ministerio por mandato de Yahvéh, 1 R 19, 15-16 y 19-21. Estando en Jericó, a orillas del río Jordán, cuando el profeta Elías fue arrebatado al cielo en un carro de fuego, E. recibió de él dos tercios de su espíritu. Los discípulos de los profetas, que estaban allí, dijeron entonces: “El espíritu de Elías se ha posado sobre E.”, 2 R 2, 9-15, y aquí comenzó su labor profética. E. tuvo mucha influencia en la política de las cortes de su tiempo. Predijo la victoria de Joram, rey de Israel, y de Josafat , rey de Judá, contra Mesá, rey de Moab, quien se había rebelado contra Israel, tras la muerte de Ajab, padre de Joram, 2 R 3, 4-27. E., en la guerra de Israel contra el reino de Aram, mantenía informado al rey de Israel sobre todos los movimientos de su enemigo y lo que se hablaba en su cámara, 2 R 6, 8-12. El rey de Aram, enterado de esta situación, envió a Dotán un destacamento para prender a E., pero éste capturó a todos los soldados en Samaria, 2 R 6, 13-23. Cuando Ben Hadad, rey de Aram, puso sitio a Samaría, E. predijo la conclusión del asedio, 2 R 7, 1-2. Vaticinó también los siete años de hambruna en Canaán, 2 R 8, 1. Igualmente, en Damasco, pronosticó la muerte de Ben Hadad, rey de Aram, cuando éste envió a Jazael para que le consultara al profeta sobre su enfermedad, y a este mismo le anunció que sería el rey de Aram, en lugar de Ben Hadad, y que haría muchos males a los israelitas, 2 R 8, 7-15. E. envió a uno de los discípulos de los profetas, a Ramot de Galaad, para ungir como rey de Israel a Jehú, hijo de Josafat, 2 R 9, 1-3. E., antes de morir, le predijo a Joás, rey de Israel, su victoria sobre Aram, 2 R 13, 14-19. E. realizó muchas acciones milagrosas. E. separó, como Elías, las aguas del río Jordán, golpeándolas con el manto del profeta, cuyo espíritu había recibido, y pasó por el lecho seco del río, 2 R 2, 14. Saneó las aguas de la ciudad de Jericó, 2 R 2, 19, 22. E. socorrió a una viuda, cuyos hijos se iba a llevar un acreedor, le llenó, milagrosamente, las vasijas vacías de aceite, con cuya venta pagaron la deuda y les quedó para vivir, 2 R 4, 1-7. E. volvió a la vida al hijo de una mujer principal de Sunem, 2 R 4, 18-37.
En Guilgal en una hambruna, los discípulos de los profetas prepararon una comida con calabazas silvestres venenosas, y E. milagrosamente, le quitó el efecto ponzoñoso, y todos comieron, 2 R 4, 38-41. E. multiplicó unos pocos panes y dio de comer a cien hombres, 2 R 4, 42-44. Naamán, jefe del ejército del rey de Aram, enfermó de lepra y E. le mandó lavarse siete veces en las aguas del Jordán, y el militar quedó limpio, 2 R 5, 14.
Cuando los discípulos de los profetas posiblemente en Guilgal, cortaban árboles con un hacha para hacerse una casa, a orillas del río Jordán, el hierro del hacha cayó a las aguas del río, y E. lo hizo flotar, 2 R 6, 1-7. E. hizo que su siervo viera los ejércitos del cielo, caballos y carros de fuego en torno del profeta, cuando el destacamento de soldados del rey de Aram iba en su persecución para prenderlo, a los cuales encegueció el profeta, 2 R 6, 16-18. Ya muerto E., un hombre resucitó al ser arrojado en la tumba del profeta y entrar en contacto con sus huesos, 2 R 13, 20-21. E. murió siendo rey de Israel Joás, 798-783 a. C., 2 R 13, 14-20. Sirácida, en el Elogio de los antepasados, hace el elogio del profeta E., Si 48, 12 14. En el N. T., es mencionado con respecto al episodio de la curación de Naamán, Lc 25, 27.
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