Egipto
región al nororiente del continente africano y el occidente de Asia. A través de las distintas etapas de su historia los límites de E. han variado constantemente, debido a lo cual, por lo general, E. se identifica con la cuenca del río Nilo, su más importante arteria fluvial, y las extensiones áridas al este y oeste hacia el mar Rojo, y al oeste hacia Libia, y al norte, límite con el mar Mediterráneo. El Nilo ha sido siempre el centro de toda la actividad de los egipcios, posibilitó los primeros asentamientos humanos en esta región, a ambos lados del valle del Nilo, el Alto Egipto, y en el delta, el Bajo Egipto, pues las inundaciones periódicas del Nilo hacen de E. una franja ferilísima rodeada por el desierto, por lo que la agricultura ha sido la principal ocupación de sus habitantes y la base de su economía. En la antigüedad E. era gran productor de cereales, de uvas en los oasis y de papiro en las regiones pantanosas, producto éste que influyó notablemente en su cultura, como soporte de la escritura. En esta región se desarrolló, desde el IV milenio a. C., una de las civilizaciones más importantes de la antigüedad, cuyos orígenes son difíciles de establecer. Los estudios de la misma se basan en los abundantes y ricos yacimientos arqueológicos, en el descubrimiento de ruinas, templos, monumentos funerarios, en las inscripciones geroglíficas; para la época dinástica, se cuenta con un documento importante, el Aegiptiaca, de Manetón, sacerdote del siglo III a. C., que contiene la lista de los soberanos, que comprende treinta dinastías y abarca desde la primera hasta la de los tolomeos, época en que vivió el sacerdote. La historia de E. se divide en época predinástica y en los imperios Antiguo, Medio y Nuevo. En la edad del cobre, ca. 4000 a. C., comienza la unidad de E. en un reino, la monarquía faraónica, inicios del Imperio Antiguo. El faraón era considerado una representación de los dioses, lo que propició la centralización rígida del sistema económico agrícola, basado en la explotación del trabajo de los súbditos campesinos.
La historia egipcia comprende aproximadamente cinco mil años cuya primera dinastía real de Tinis data ca. 3000 a. C., fundada por Nermer, llamado Menes por los griegos, que unifica el Alto y el Bajo Egipto. El Imperio Antiguo, 2755-2255 a. C., abarca de la III a la VI dinastía, cuya capital era Menfis, al norte; la IV fue la de mayor esplendor, en su tiempo se levantaron las pirámides. Éste terminó con la fragmentación de E., que dio origen al Imperio Medio, a comienzos del segundo milenio a. C., con capital en Tebas. Hacia el siglo XVIII a. C., los hicsos, “gobernantes extranjeros”, en egipcio, invadieron E. Este pueblo de origen semita se apoderó de Menfis y sometió a tributo al resto del país, y fundaron las dinastías XV y XVI. Los hicsos reinaron desde su capital, en Avaris, este del delta, que les posibilitaba el control sobre las zonas media y alta del país. Junto a la dinastía hicsa, existió la XVI de la nobleza antigua egipcia, que reinó en la parte central, lo mismo que la XVII tebana en el sur, entre Elefantina y Abidos. Los hicsos introdujeron en E. el caballo y los carros de guerra. El dominio de los hicsos en E. corresponde a la época de los patriarcas bíblicos. Abraham estuvo en E., a causa de una hambruna en su país, Gn 12, 10-20. Isaac también fue a E., por la misma circunstancia, Gn 26, 2. En esta época, sucedió la venta de José por sus hermanos, quien fue vendido luego en E. a Putifar, eunuco del faraón, donde tuvo un cargo en la corte e hizo una reforma agraria que definió la estructura social de E., de suerte que la tierra y las personas pertenecían al faraón; igualmente, el traslado de Jacob y su familia, quienes vivieron y prosperaron en esas tierras, Gn 47, 13-26. El tebano Kamosis, 15761570 a. C., luchó contra los hicsos, y su hermano y sucesor, Amosis I, 1570-1546 a. C., fundador de la XVIII dinastía, primera del Imperio Nuevo, los derrotó y los expulsó definitivamente. Este hecho histórico significó el comienzo de la opresión de los israelitas que vivían en E.
Bajo el faraón Ramsés II Ex 1, 11, se dio la esclavitud, y bajo su hijo Mernephtah, el éxodo de Israel, hacia el siglo XIII a. C. En 1895, en Tebas, se encontró una estela de este último soberano, donde por primera vez en la historia se encuentra escrito el nombre de Israel, y dice: “Devastado quedó Israel, sin descendencia alguna”. E., a través de las Escrituras es símbolo repetido de opresión y constantemente se alude a la salida de ese país gracias al brazo poderoso de Yahvéh.
El rey Salomón emparentó con la familia real de E. tomó por mujer a una hija del faraón, tal vez, Psusenas II, de la dinastía XXI, 1 R 3, 1; 7, 8; 9, 16 y 24. En el reinado de Roboam, hijo de Salomón, 931-913 a. C., el faraón Sosaq, primero de la dinastía XXII, invadió Judá, 1 R 14, 25; 2 Cro, 12, 1-9. Después se estableció en el trono egipcio una dinastía etíope, la XXV, época en que Senaquerib, rey de Asiria atacó a Israel, siendo rey de Judá Ezequías, donde el texto sagrado menciona a Tirhacá, rey egipcio, que atacó a los asirios, 2 R 19, 9, sin embargo éstos lograron invadir, después, a E. y llegaron hasta Menfis. El faraón Necao, en la Biblia, Nekó , de la dinastía XVI, se unió al último rey de Asiria ya en decadencia, 609 a. C., y Josías, rey de Judá, queriendo sacar partido de esta situación de los asirios, enfrentó al faraón, quien lo mató en Meguidó, 2 R 23, 29; 2 Cro 35, 19-22. Posteriormente, Necao hizo prisionero a Joacaz, sucesor de Josías, y lo llevó a E., y puso como rey a Elyaquim, a quien le cambió el nombre por el de Yoyaquim, 2 R 23, 3324; 2 Cro 36, 3-4. E. cayó, a fines del siglo VI a. C., en manos del soberano persa Cambises II. En el año 332 a. C., Alejandro Magno invadió E., y puso al frente de este país al general macedonio Tolomeo, quien fundó la ciudad de Alejandría, en honor de Alejandro, donde prosperó una colonia judía, antes del 100 d. C., se hizo allí la versión bíblica Septuaginta. A la muerte de Alejandro, el general macedonio fue Tolomeo I Sóter, con lo que fundó la dinastía tolomea, o lágida, 305 a.C., con capital Alejandría, período llamado helenístico. Bajo Tolomeo VI Filométor, E. quedó najo la protección del seléucida Antíoco IV, 169 a.C., cuando comenzó Roma a intervenir que hizo que este rey le entregara E., hasta el fin de la dinastía tolomea con Cleopatra VII, 51-30 a. C.
En el N. T. encontramos que José, María y el niño huyeron de Herodes, hacia E., según el oráculo del profeta, Os 11, 1; Mt 2, 13-15; desde donde volvieron a Israel, tras la muerte de Herodes, Mt 2, 19-21. El día de Pentecostés, había gente de E. presente, Hch 2, 10.
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