Dura
llano en la provincia de Babilonia, donde el rey Nabucodonosor hizo erigir una estatua de oro, ante la cual todos debían postrarse a adorar, so pena de ser arrojados en un horno de fuego abrasador; los judíos Sadrak, Mesak y Abed Negó se negaron a tal idolatría y fueron acusados ante el rey, por lo que fueron arrojados en el horno, del cual los salvó un ángel enviado por Dios, Dn 3. Ebal, nombre de varón y de una montaña. 1. Hijo de Sobal, de la descendencia del jorita Seír, Gn 36, 23; 1 Cro 1, 40. 2. Hijo de Yoqtán, descendiente de Sem, 1 Cro 1, 22. 3. Montaña localizada al norte de Siquem, frente al monte de Garizim, de 940 metros de altura. Moisés y los ancianos de Israel ordenaron a los israelita, tras la Alianza, que una vez pasaran el Jordán debían erigir en la montaña de E. unas piedras grandes, blanqueadas con cal, en las cuales debían inscribirse las palabras de la Ley, lo mismo que levantar un altar de piedras sin labrar, no tocadas por el hierro, para ofrecer holocaustos a Yahvéh, Dt 27, 4-8; igualmente, el mismo día, Moisés ordenó el rito de las bendiciones y las maldiciones, las cuales caerían sobre los israelitas según cumplieran o no la Ley y los preceptos de Yahvéh, cuyo acatamiento aceptaron con la Alianza. Moisés ordenó que el pueblo se repartiera en dos grupos, uno se situaría en el monte Garizim para decir las bendiciones, y otro, compuesto por las tribus de Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí, en la montaña de E. para decir las maldiciones, las cuales serían leídas por los levitas y a cada una de ellas los israelitas debían responder “amén”, Dt 11, 29; 27, 11-13. Todo esto lo cumplió Josué, sucesor de Moisés, Jos 8, 30-35.
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