Cristiano
griego kristos, ungido, latín ianus, seguidor. En Antioquía fue donde por primera vez se usó este nombre, inicialmente de manera despectiva, como apodo, para designar a los seguidores del Camino, Hch 1, 26; 26, 28. En 1 P 4, 15, el apóstol Pedro dice que ninguno se avergüence por ser c., que glorifique a Dios por llevar este nombre. Tres veces, únicamente, encontramos esta palabra en el N. T.
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