Conocer
en el lenguaje bíblico una de las primeras acepciones de este verbo es la de tener relaciones carnales el hombre y la mujer, como se dice en Gn 4, 1, “Conoció el hombre a Eva, su mujer”; y, “Adán conoció otra vez a su mujer”, Gn 4, 25; igual de uno de sus hijos, Caín, Gn 4, 17.
De la mujer virgen se dice que no ha conocido varón Gn 19, 8; 24, 16; Nm 31, 17; Jc 11, 39; 21, 11; Lc 1, 34.
En la Escritura todo conocimiento está relacionado con Dios. Así el conocimiento del Señor no tiene medida, es infinito, Sal 147 (146-147), 5; Is 40, 28; Rm 11, 34; conoce las cosas antes de creadas y después de acabadas, Si 23, 20; ésta es la sabiduría divina, Pr 8, 22-31; Dios conoce toda la ciencia, Si 42, 18. Yahvéh conoce todos los secretos, lo oculto, Dn 2, 22; los nombres, Ex 33, 12; Sal 91 (90), 14; lo que el hombre piensa, Jb 21, 27; Sal 94 (93), 11; los secretos del corazón, de la ® conciencia, 1 R 8, 39; 2 Cro 6, 30; Sal 44 (43), 21-22; 139 (138), 23; Jr 17, 9-10; los pasos, las sendas, Jb 23, 10; Sal 1, 6; 139 (138), 1-3; la conducta del hombre, Jb 23, 10; Si 15, 19. Por el contrario, el conocimiento humano es limitado, incompleto, Qo 8, 7; 9, 12; 11, 5; Is 55, 8; Mi 4, 12; y vano, Sal 33 (32), 10; Is 19, 12; 29, 14; 44, 25; 1 Co 1, 19-20; 3, 20; Tt 1, 10.
El principio del conocimiento es el temor de Yahvéh Ex 20, 20; Dt 6, 2; Pr 1, 7; 2, 5; 9, 10; 15, 33; Jb 28, 28; Sal 111 (110), 10; Si 1, 14 y 20; 19, 20; 25, 10-11; 40, 25-27.
No hay algo más valioso ni el oro puro, que se pueda comparar con la sabiduría, Jb 28, 15-19; Pr 3, 15; 8, 9-11; Dios da el verdadero conocimiento, Sb 7, 15-17; Si 17, 11; Dn 1, 17; el hombre de bebe buscar, sobre todo, el c. de Dios, Sal 46, 10; Is 33, 13; Os 6, 3.
Al Dios único se le puede en sus obras, y no hay, por tanto, excusa para los gentiles que no lo glorificaron, Rm 1, 19-20. Jesucristo es la sabiduría, Mt 11, 19; él conoce al Padre, Mt 11, 27; Lc 10, 22; Jn 10, 15; Col 2, 9. Por tanto, sólo a través de Jesucristo conocemos al Padre, Jn 8, 19; 14, 7; a Dios, puesto que la revelación divina hasta su venida se conocía por la Ley de Moisés, ahora Jesús es la revelación, Jn 7, 16-24; 17, 3; el conocimiento está en la palabra de Jesús, recibida del Padre que le envió, Jn 3, 11-13; es decir, Jesús es la verdad, Jn 8, 32; y cuando sea glorificado lo atraerá todo hacia sí, Jn 12, 32; entonces el Espíritu de la verdad, el Paráclito, guiará al hombre al conocimiento de la verdad completa, Jn 16, 13. Todo es basura, dice el Apóstol, frente a la sublimidad del conocimiento de Cristo, Flp 3, 8-10; esta sabiduría del cristiano no es “según la carne”, sino en Cristo, Ga 4, 4; en cual están los tesoros de la sabiduría y la ciencia, Col 2, 3.
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