Códice
Ver manuscrito. Codicia ambición desordenada de riquezas. Deseo vehemente, envidia, ansia. En el Decálogo Yahvéh le dice a Israel que no codicie nada que sea del prójimo, ni la mujer, Ex 20, 27. Cuando los israelitas tomaron la ciudad de Jericó, ésta fue consagrada al anatema, pero Akán, de la tribu de Judá, se apropio de parte del botín, llevado por la c., y Yahvéh castigó al pueblo con la derrota de Ay por el sacrilegio, y aquél murió con los suyos y sus pertenencias quemadas, Jos 6, 18. En el libro de los proverbios se dice que Yahvéh rechaza la c. de los malvados, Pr 10, 3; así como que el codicioso arruina su casa, Pr 15, 27. Los profetas combatieron vehementemente la c. de los acaparadores, de los fraudulentos, de los jueces venales, Is 5, 8; 57, 17; Mi 2, 2; 7, 3. Jesús manda cuidarse de la c. pues las riquezas nada aseguran al hombre, Lc 12, 15. Pablo habla de los judíos impíos que se entregaron a la codicia, cambiando la verdad de Dios por la mentira, Rm 1, 28-29. El Apóstol dice que la c. no debe ni mencionarse entre los cristianos, Ef 5, 3; que ningún codicioso, que es como decir idólatra, pues adora las riquezas antes que a Dios, participará en el reino de Cristo, Ef 5, 5; Col 3, 5.
Pedro refiriéndose a los falsos profetas y a los falsos maestros, dice que traficarán con los cristianos por c., 2 P 2, 3; 11, 14.
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