Celo
latín zelus, hebreo qinah, ardor, fervor, pasión. Sentimiento doloroso por el miedo de perder algo amado; en la Escritura, si el marido sentía celos por su mujer, fundados o supuestos, debía llevarla al sacerdote quien la sometía al rito de celos para establecer la verdad, Nm 5, 11-31. Es tal el amor de Yahvéh por su pueblo, que dice que es un Dios celoso, Ex 20, 5; 34, 14; Dt 44, 24; 5, 9; 6, 15; Jos 24, 19; Ez 39, 25. Laira de Dios es denominada c., Dt 29, 29; 1 R 14, 22; 2 R 19, 31; Sb 5, 17; Is 20, 11; So 1, 18; 3, 8; Na 1, 2. Fervor al servicio de Dios, del altar, del Templo; por la Ley, por el Evangelio, Nm 25, 10; 1 R 19, 10; 2 R 10, 16; Esd 7, 23; 1 M 2, 24-26 y 50-58; 2 M 4, 14; Sal 69 (68), 10; 119 (118), 139; Jn 2, 17; Hch 22, 3; Rm 10, 2; 12, 11; 2 Co 9, 2; Ga 1, 14; Ef 6, 15.
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