Cantar de los Cantares
libro del A. T., único en las Escrituras, pues a pesar de que en ellas encontramos poesía lírica, la de éste es erótica, amorosa, tratada de manera natural, con imágenes, comparaciones y metáforas que no se encuentran en el resto de libros bíblicos. Por otra parte, en el poema no se habla de Dios, lo causó controversias sobre su autenticidad. En el canon hebreo, está en la tercera parte, en los Hagiográficos, después del libro de Job. En la Biblia griega figura entre los libros sapienciales, después del Eclesiastés o Qohélet, y en la versión latina de la Vulgata, entre el Eclesiástico o Sirácida y el libro de la Sabiduría, éstos atribuidos a Salomón, así como Proverbios. La autoría de esta obra se le ha atribuido, por tradición, al rey Salomón, Ct 1, 1, de quien se afirma en las Escrituras que “Pronunció tres mil parábolas y proverbios y sus cánticos fueron cinco mil”, 1 Re 4, 32; además de que el amado, uno de los personajes que intervienen en el poema, es llamado rey Ct 1, 4 y 12; Salomón, Ct 3, 7 y 9. Pero, en realidad, no se conoce el autor del libro, si fue uno el escritor o varios los que compusieron el canto, ya que el libro no tiene unidad, es, más bien, una colección de cantos cuyo común denominador es el tema amoroso. En este poema, como en ningún otro escrito bíblico, se han querido ver alegorías, como la interpretación judía, según la cual el amor de la pareja es la representación del de Dios con el pueblo de Israel. Dentro de esta visión, los cristianos ven el amor de los esposos del Cantar los desposorios de Cristo con la Iglesia y la unión mística del alma con Dios.
Sin embargo ya muy pocos ven estas alegorías en el Cantar, pues es una dignificación del amor humano, lejos de las aberraciones en que ha caído hoy el erotismo, por lo que se le puede considerar un libro sapiencial; aquí caben las palabras de Juan: “Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”, 1 Jn 4, 8. Actualmente, algunos autores ven el origen del Cantar en los cantos rituales del culto cananeo de Istar y Tammuz, cuyo matrimonio divino, hierogamia, realizaba el rey en representación de la divinidad. Se puede decir sí, que existen influencias literarias de los pueblos antiguos, Egipto, Canaán, Mesopotamia, en el poema, y que coinciden en el tema amoroso.
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