Canaán
hijo de Cam y nieto de Noé, Gn 9, 18 y 22. C. recibió la maldición de su abuelo, ser siervo de sus hermanos Sem y Jafet, por haberlo visto desnudo, Gn 9, 26-27. C. es el epónimo de los pueblos cananeos, once, según Gn 10, 15-19; 1 Cro 1, 13-16. C. designa el territorio localizado al oeste del río Jordán, posteriormente denominado Palestina, situado en territorio sirio y palestino: la costa siria y la tierra del interior de Transjordania. Es la tierra “prometida” conquistada por los israelitas. Los israelitas salidos de Egipto conquistaron y ocuparon de una forma paulatina este territorio durante el segundo milenio o antes; según la Biblia, Dios les había prometido la posesión de esta tierra fértil (de ahí su nombre de Tierra Prometida) los israelitas, durante el segundo milenio, subyugaron gradualmente a las ciudades cananeas. Hacia finales del reinado de Salomón, rey de Israel, los cananeos habían quedado prácticamente asimilados al pueblo hebreo, dentro del cual parecen haber ejercido una influencia religiosa reaccionaria. La propia religión cananea se basaba en la adoración de las divinidades Baal y Astarot (Ashtoret, Astarté). Los especialistas bíblicos modernos creen que el idioma hebreo tiene su origen en fuentes cananeas, y que el fenicio era una forma primitiva de hebreo. Los especialistas bíblicos modernos creen que el idioma hebreo tiene su origen en fuentes cananeas, y que el fenicio era una forma primitiva de hebreo.
Sus habitantes eran los cananeos gentilicio derivado del nombre de su fundador, Canaán Gn 10, 6; 15 ss. Aparece en documentos el nombre geográfico de C. hacia mediados del II milenio a. C. En una estela del rey egipcio Amenofis II se mencionan 640 cananeos como cautivos de Siria septentrional y que probablemente eran mercaderes. Los centros más importantes de la cultura cananea fueron ® Biblos ® Tiro y ® Ugarit. Cananeo, arameo el celoso. Así apodan al apóstol ® Simón, posiblemente por haber tenido parte en el movimiento nacionalista contra el Imperio romano de los ® zelotes, Mt 10, 4; Mc 3, 18.
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