Balaam
árabe glotón. Adivino, hijo de Beor, natural de Petor del Río, es decir, del valle del Éufrates. Según los capítulos 22, 23 y 24 del libro de los Números, Balaq, rey de los moabitas, al ver lo que el pueblo israelita había hecho con los amorreos, cuando la conquista de Transjordania, y que estaba al frente, próximo a su territorio, se asustó y envió mensajeros en búsqueda de B., con la paga, para que maldijera a Israel, pues este pueblo era más numeroso que Moab, para ver si podía expulsarlo de sus dominios. Balaam, impedido por Yahvéh, se negó. Balaq, entonces, mandó otros mensajeros de más categoría y subió la oferta de la recompensa, y Dios lo hizo ir con ellos. Ya en marcha, sucedió a B. lo del Ángel de Yahvéh, que se le atravesó en el camino, y lo de la burra que hablaba. Balaam, entonces, contra su voluntad, por orden de Yahvéh, bendijo a Israel y de aquí en adelante habló lo que Dios ponía en su boca, Dt 23, 5-6; Jos 24, 9-10; Ne 13, 2; Yahvéh se querella con su pueblo y por medio del profeta le recuerda el episodio de B., que no pudo maldecir a Israel, Mi 6, 5. Balaam indujo a los israelitas a prevaricar contra Yahvéh, y aquellos fornicaron con las mujeres de Moab, comieron de lo sacrificado a los dioses y se adhirieron al Baal de Peor; Yahvéh los castigó, Nm 25,1-3; 31,16; Ap 2, 14. El adivino B. murió en la guerra de Israel contra Madián, Nm 31,8; Jos 13, 22.
La figura de B. quedó en la Escritura en el N. T. y en la tradición, como prototipo del falso profeta, “que amó un salario de iniquidad”, del falso doctor, 2 P 2, 15; Judas 1, 11.
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