Ayuno
latín jejunium. Mortificación religiosa que consiste en abstenerse de comida, bebida o de contacto sexual. Moisés estuvo con Yahvéh cuarenta días y cuarenta noches sin comer pan ni beber agua, cuando recibió las tablas de la Alianza Ex 34, 28. Se obligaba al a. por ley, en determinadas fechas, en algunas fiestas, como para el gran día de la Expiación Lv 16, 29 y 23, 26-27; Nm 29, 7-11; en al año cuarto del rey Darío, 518 a. C., por intermedio de Zacarías, Yahvéh mandó un ayuno, para conmemorar la destrucción de Jerusalén y del Templo en el 587 a. C. Za 7, 3-5; 8, 19. Antes de un acto sagrado, se pide abstinencia del acto sexual, pues éste lo hace impuro Ex 19, 15; 1 S 21, 15. A los consagrados al nazireato se les exigía abstenerse de bebidas embriagantes Nm 6, 3.
Los israelitas ayunaban en diferentes ocasiones y por distintas causas como por una tragedia, como cuando los benjaminitas los derrotaron Jc 20, 26; como penitencia Jl 1, 14; 2, 12; se ayunaba por los muertos, como en la muerte de Saúl 1 S 31, 13; 2 S 1, 12; David se abstuvo de probar bocado por la muerte de Abner 2 S 3, 35; el profeta Daniel hizo oración a Dios, confesando sus pecados y los del pueblo, acompañada del ayuno, y después apareció el ángel Gabriel para explicarle la visión que el profeta había tenido Dn 9, 3 ss.
Las prácticas religiosas como el ayuno, cayeron en mera formalidad, culto exterior que Dios detesta Am 5, 21 ss, y los profetas combatieron esta impostura Is 58, 3-7; Jr 14, 12; Za 7, 5.
Esta misma simulación e hipocresía les enrostra Cristo a los fariseos Mt 9, 14-15; Mc 2, 18-22; Lc 5, 33-39; igual sucede en la parábola del fariseo y el publicano Lc 18, 9-14.
Jesucristo ayunó en el desierto cuarenta días y cuarenta noches tras los cuales sintió hambre y recibió la primera tentación Mt 4, 2.
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