Ascensión
En la última aparición de Cristo a los discípulos fue llevado al cielo Lc 24, 50-51; Mc 16, 19-20, para retornar al Padre de donde había venido Jn 7, 33, tal como lo había anunciado el propio Jesús a sus discípulos, Mt 26, 64; Jn 6, 62 y 12, 32. Este hecho histórico se dio en unas circunstancias muy precisas, como consta en algunos pasajes del N. T., cuarenta días después de resucitar Hch 1, 3, en el monte de los Olivos Hch 1, 12, en las proximidades de Betania Lc 24, 50, habiendo dado a sus discípulos las últimas instrucciones y enseñanzas, Jesús fue levantado delante de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos Hch 1, 9. Tras la a., es anunciada la segunda venida de Cristo Hch 1, 11. Sin embargo, al subir al cielo, Jesús va a prepararnos un lugar junto al Padre Jn 14, 2-3 y 17, 24; Hb 9, 24.
Con la ascensión de Jesús termina su presencia física en la tierra, y se inicia su glorificación y todas las cosas le son sometidas Hch 2, 36; Ef 1, 20-23; 4, 10; Flp 2, 9-11; Col 2, 15; 1 Tm 3, 16; Hb 1, 3-4; 4,14; 1 P 3, 22.
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