Arco iris
meteoro que presenta los siete colores del espectro, por la refracción y reflexión de los rayos solares sobre las nubes y las gotas de agua en suspensión en la atmósfera tras la lluvia. El nombre proviene de la mitología pagana, que consideraba este arco como la faja de Iris, mensajera de los dioses. En la Escritura, el a. i. es la señal de la alianza perpetua establecida por Dios con Noé, después del diluvio, según la cual no habrá más aguas diluviales que destruyan la tierra Gn 9, 11, 17 .
Recordando las obras del Señor en Si 43, 11-12, se dice que el a. i. “lo han tendido las manos de Dios”. Ben Sirá compara a Simón II, sumo sacerdote, hijo de Onías II, con el a. i. que ilumina las nubes Si 50, 7. La gloria de Yahvéh es comparada al resplandor del a. i. Ez 1, 28. Juan, también, en una visión apocalíptica ve el arcoiris alrededor del trono de Dios Ap 4, 3; también un ángel que baja del cielo, con el arcoiris sobre su cabeza Ap 10, 1.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.