Apedreamiento
lapidación, castigo común entre los pueblos antiguos. Pena de muerte entre los israelitas que se ejecutaba tirando piedras al culpable, hasta que muriera. El a. se debía llevar a cabo fuera de la ciudad, (en el Gólgota, donde se crucificó a Cristo, se lapidaba a los reos), previa la declaración de dos o tres testigos, los cuales eran los primeros en lanzar la piedra y después continuaba el pueblo Dt 17, 4-7.
Entre los delitos castigados con la lapidación están: la nigromancia o adivinación Lv 20, 27; la blasfemia Lv 24, 14-16; violación del sábado Nm 15, 32-36; idolatría Dt 17, 2-5; la desobediencia de los hijos libertinos y borrachos a los padres Dt 21, 18-21; el adulterio Dt 22, 2224; Jn 8, 5-6; maldecir a Dios y al rey Lv 24, 14; 1 R 21, 13.
Cuando Cristo expuso a los judíos su naturaleza divina éstos lo consideraron una blasfemia y quisieron lapidarlo Jn 8, 59, y lo mismo sucedió cuando Jesús se declara hijo de Dios Jn 10, 31-39. En esta misma situación se vieron los discípulos de Cristo, en Iconio, Pablo y Bernabé estuvieron a punto de ser lapidados por los gentiles y los judíos Hch 14, 5, a estos sucesos se refiere el Apóstol en 2 Tm 3, 11, y en 2 Co 11, 25 dice que una vez fue apedreado. El diácono Esteban, protomártir de la Iglesia, murió apedreado, acusado falsamente de blasfemia, Hch 7, 58.
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