Antonia
fortaleza que estaba en la esquina noroeste del templo de Jerusalén, en la llamada por Nehemías “ciudadela del Templo” Ne 2, 8; 7, 2. Herodes la reconstruyó sobre Baris, la fortaleza seléucida hecha sobre la ruinas de la original, y la llamó A., en honor del romano Marco Antonio.
En cada una de las cuatro esquinas había una torre conectada con los pórticos del templo para la vigilancia y desde las cuales se oteaban los atrios del templo.
Es posible según la tradición cristiana, que allí quedara el pretorio, tribunal del procurador romano Pilato Jn 18, 28. Estando Pablo en Jerusalén, le echaron mano en el templo y la multitud quería matarlo, pero los soldados de la cohorte romana apostados en la torre A. lo salvaron Hch 21, 31-40; 22, 24. El historiador Josefo cuenta acerca de la batalla llevada a cabo entre la fortaleza A. y el templo; las escaleras de aquélla fueron derruidas para aislar el templo, cuando la revuelta judía.
Al fin los rebeldes, sitiados y acosados por la hambruna, abandonaron el lugar, y Tito mandó acabar la fortaleza en el año 70 d. C.
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