Antiguo Testamento
Es la primera parte de las Sagradas Escrituras y se llama así pues se refiere al antiguo pacto o Alianza que Yahvéh estableció, por intermedio de Moisés, con el pueblo escogido de Israel, en el monte Sinaí, Ex 19 y 24, el cual constituye una instrucción para preparar la venida de Cristo, quien sellará la Nueva y definitiva Alianza, como lo expresa el Apóstol en Rm 10, 4; 2 Co 3, 14; Hb 8, 7.
El A. T. lo componen cuarenta y seis libros que abarcan el período histórico de un milenio, cuyos diferentes autores escribieron en distintos géneros literarios, lugares y épocas. El A. T. nos muestra la vida, la evolución cultural y de la fe del pueblo israelita, y literariamente está relacionado con la cultura del antiguo Oriente Próximo, razón por la cual algunas narraciones del libro del Génesis, por ejemplo, tienen similitudes con relatos de otros pueblos, como el caso de la historia de Noé, muy similar al relato babilónico de Uta-na-pistim. Por otra parte, antes de que fijaran por escrito, muchos de estos libros son el resultado de una larga tradición oral, que comprende ritos culturales, usos, costumbres ancestrales, normas jurídicas, cantos de los cosecheros y soldados, tradiciones populares, refranes, etc. Así, gran parte del Génesis, antes de ser escrito, se transmitía oralmente, lo mismo sucedió con muchos oráculos proféticos.
Desde el punto de vista literario en el A. T. encontramos los géneros universales como historia, narraciones, relatos, crónicas, escritos didácticos, poesía épica, lírica y sapiencial, códigos legales, epístolas, discursos, y géneros propios de las Sagradas Escrituras como oráculos proféticos y escritos apocalípticos. Y dentro de un mismo libro se pueden hallar varios de estos géneros, como en los libros proféticos, que contienen narraciones, poesía, cartas, discursos.
En cuanto al canon es decir, la lista o índice de libros que componen el A. T., encontramos el canon hebreo o palestino, establecido por los judíos hacia la era cristiana, y que aún preservan los judíos actuales, que sólo admite los libros escritos en hebreo, veinticuatro en total, excluye los textos griegos y las adiciones de los libros de Ester y Daniel. Cuando Lutero tradujo las Escrituras al alemán, tomó la lista de la Biblia Hebrea, canon hebreo, y los demás libros y adiciones los consideró apócrifos, mientras que la Iglesia católica los llama deuterocanónicos. Éste es el A. T. de la Biblia de las iglesias protestantes.
El canon hebreo está dividido en tres partes: 1. La Ley, Torá, Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio. 2. Los Profetas, Nebiîm: Profetas Anteriores: Josué, Jueces, Samuel 1 y 2 reunidos, Reyes 1 y 2 reunidos. Profetas Posteriores: Isaías, Jeremías, Ezequiel, los Doce Profetas: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacub, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías. 3. Los Hagiógrafos, Ketubîm: Salmos o Alabanzas, Job, Proverbios; los cinco rollos, Megilot: Rut, Cantar de los Cantares, Eclesiastés o Qohélet, Lamentaciones y Ester; Daniel, Esdras-Nehemías, Crónicas.
De las palabras Torá Nebiîm y Ketubîm, se tomaron las iniciales y se compuso el acrónimo Tanak, con el que se identifica el conjunto de las tres partes que forman la Biblia Hebrea.
La Septuaginta o Biblia de los Setenta traducción al griego del A. T. hebreo, o versión alejandrina, por pedido de Tolomeo II Filadelfo, rey de Egipto, para los judíos de la Diáspora o de la Dispersión, que vivían fuera de Palestina, sobre todo para los residentes en Alejandría, y que no podían leer el hebreo, pues tenían ya como idioma propio el griego.Esta versión del A. T. incluye, además, los libros deuterocanónicos, Baruc, Tobías, Judit, Eclesiástico, Sabiduría, Macabeos 1 y 2, y las adiciones a los libros de Ester y Daniel, la cual fue utilizada por la Iglesia primitiva. San Jerónimo, inicialmente, tradujo al latín el A. T., de la versión griega de la Septuaginta, incluyendo los libros deuterocanónicos, y, posteriormente acudió a los textos originales en hebreo.
Esta versión latina conocida como la Vulgata, fue declarada oficial de la Iglesia Católica por el Concilio de Trento, que tuvo lugar entre 1545 y 1563. El papa Pablo VI, con motivo del Concilio Vaticano II, pidió una reelaboración del texto latino de San Jerónimo, la que se hizo casi en su totalidad en 1977, y fue la base para los textos de la liturgia en lenguas vernáculas, tal como lo ordena dicho Concilio. ® Biblia. ® Canon. ® Vulgata.
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