Anciano
hebreo zaquén, traducido al griego presbyteros, latín presbyter, español presbítero, que se usa hoy. En las culturas antiguas los a. eran venerados y acatados Gn 50, 7; Nm 22, 7. La edad avanzada era sinónimo de experiencia y sabiduría Jb 32, 7, por esta razón se les consideraba idóneos para gobernar, aconsejar a los soberanos, representar a las familias, al pueblo, a la nación, por tal los tuvieron Moisés y Aarón Ex 3, 16; 4, 29 y 12, 21. Cuando la travesía del desierto, Moisés, por consejo de su suegro Jetró, descentralizó el poder e instituyó los a., para que juzgaran los casos menores, pues los graves eran llevados a Moisés, Ex 18, 21-24; Yahvéh le manda a Moisés el número de setenta a. Ex 24, 1-9; Nm 11, 16-25; Jos 8, 14.
Habiendo entrado en Palestina las ciudades tuvieron cada una consejo de a. 1 S 11, 3; 1 R 21, 8; 2 R 10, 1. Durante la monarquía de Israel los a. tenían mucho poder 1 S 8, 4-22; 2 S 5, 3; 1 R 8, 1-3 y 20, 7-9; igualmente cuando el exilio en Babilonia Jr 29, 1; Ez 8, 1; 14, 1; 20, 1, y al volver, cuando la construcción del templo Esd 5, 9 y 6, 7. De esta institución de los a. se deriva el ® Sanedrín. En el N T, siguiendo la institución de los a. judíos, en las comunidades cristianas encontramos los presbíteros o a., encargados de la labor pastoral y de la predicación de la palabra Hch 11, 30; 14, 23; St 5, 14; 1 Tm 5, 17; Tt 1, 5.
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