Amor
es el sentimiento que inclina a la persona a lo que le place. Este a. puede ser egoísta, pasional, pero el verdadero amor es la caridad, en griego agape, que quiere el bien de los demás 1 Co 13, 1. En el A. T., aunque algunas veces no se usa exactamente esta palabra, se habla de diferentes formas del a., como el paterno Gn 25, 28; del buen trato al extranjero Lv 19, 34; de socorrer al pobre, al extranjero y a la viuda Lv 19, 9; Dt 24, 19-21. El a. es un atributo propio de Yahvéh, y en el A T se expresa como misericordia con el hombre, perdón, elección Dt 7, 7 y 10, 15, promesas, alianza, salvación, liberación Dt 4, 37. Pero Yahvéh le exige al hombre un amor total Dt 6, 5-9; 10, 12-13 y 11, 13. En el N T Cristo es el paradigma del a., es la fuente del a., ya que Dios fue el primero en amar 1 Jn 4, 7-21, hasta el punto de dar su vida en la cruz para redimir al hombre Rm 5, 5-8 y 8, 32-39; Tt 3, 3, 4-7. Según Pablo, entre los carismas y dones del Espíritu Santo, la caridad, caritas, es decir, el a., es el primero Rm 5, 5; 1 Co 13, 1-13. Amar a Dios y al prójimo, en este mandamiento resume Cristo la Ley y los profetas Mt 7, 12 y 22, 3740 Lc 10, 25-28; Rm 13, 8; Ga 5, 14. Es decir, el amor a los semejantes y hasta a los enemigos es la prueba del amor a Dios 1 Jn 3, 17 y 4, 20. El a. es el vínculo de la perfección Col 3, 14; 2 P 1, 7. El amor de Cristo supera todo conocimiento Ef 3, 17-19, y abre al hombre al conocimiento del misterio divino Col 2, 2. Apoyados en el amor de Dios, según el Apóstol, nada hemos de temer Rm 8, 28-39.
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