Amén
hebreo así sea. Palabra que se usa tal cual en los textos griegos, latinos y en las lenguas modernas. En el A. T. indica asentimiento, afirmación, aceptación Nm 5, 22; Dt 27, 15; 1 Cro 16, 36, Ne 8, 6; 1 R 1, 36; Jr 11, 15 y 28, 6. Se usa el a., y a veces repetido, al final de los himnos y los Salmos, por ejemplo, Sal 41 (40); 72 (71); 89 (88). A. se usa en el N. T. como adverbio, con el sentido de ciertamente, verdaderamente, en verdad, y así suele comenzar Cristo sus sermones, a veces repitiéndolo, Jn 1, 51; 5, 19-24-25; 8, 34-51-58. El profeta Isaías llama a Yahvéh “Dios del Amén” Is 65, 16, y en Ap 3, 14, “el Amén”, 2 Co 1, 20. En general, el a. se dice al final de las alabanzas, imprecaciones y oraciones al Señor, y así se adoptó en las liturgias cristianas, como en Mt 6, 13; 1 Co 14, 16; Ap 1, 6.
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