Amán
hijo de Hamdatá, del país de Agag, éste desconocido, a quien Asuero, rey persa, colocó por encima de todos los dignatarios de la corte real Est 3, 1.
El rey ordenó a los cortesanos doblar las rodillas y postrarse ante A. pero Mardoqueo, bajo cuya tutela estaba Ester, fiel a Dios y a su ley, se negó Est 3, 5, por lo que A., al enterarse que éste era judío, pretendió aniquilar a todos los judíos del reino, para lo cual consiguió que el rey dictara el decreto, y, además, levantó un patíbulo para colgar a Mardoqueo. Ester preparó un banquete, en el cual el rey le propuso que pidiera un deseo, y ésta le pidió la vida para su pueblo. El rey Asuero accedió a la petición de Ester, y A. fue ahorcado en el patíbulo que él mismo había preparado para Mardoqueo Est 7. Amaná, cumbre de la que se habla en Ct 4, 8, situada en el Antilíbano, donde existen guaridas de leones y leopardos.
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