Alma
latín anima, soplo, vida, griego pneuma, formas corrientes con que se traducen los términos hebreos nefesh, hálito, aliento de vida, soplo vital Gn 2, 7 y 6, 17, Jr 15, 9; y ruaj, aire, soplo de viento, ® espíritu. De acuerdo con esto, el término originalmente significa vida, vitalidad, lo que hace un ser viviente, animado, ya que respirar es signo de vida, mientras que morir es exhalar el a., esto es, la nefesh, Gn 35, 18; Jr 15, 9.
En la cultura judía en el A. T., el hombre es uno. La idea de que el ser humano está compuesto de dos principios, uno material y otro espiritual, alma y cuerpo, pertenece a la cultura griega, es el dualismo platónico, del cual estaba impregnado el neoplatonismo de Plotino, escuela filosófica de Alejandría; así como la teoría del hilemorfismo, materia y forma, de Aristóteles, concepciones estas que tuvieron influencia en los escritores del N. T., y de manera exagerada en algunos traductores de los textos sagrados al español. El a. es la vida propiamente dicha conferida por el Creador Mt 6, 25; Rm 2, 9. En la muerte de cada individuo, el cuerpo y el a. se separan ciertamente por algún tiempo 1 P 3, 19, pero también es cierto el hecho claramente puesto de manifiesto de que en el Juicio Final los muertos resucitarán, es decir, que el cuerpo y el a. volverán a unirse para que el hombre se presente ante Dios y sea juzgado como ser individual Mt 10, 28. Y es en esta transfigurada unidad de cuerpo y alma como los justos participarán de la gloria de Dios.
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