Akán
perturbador. Hijo de Karmí, de la tribu de Judá. Desobedeció la orden del Señor de consagrar el botín de Jericó al exterminio, y se apoderó de parte del anatema, lo que trajo como consecuencia que los israelitas no pudieran conquistar la ciudad de Ay hasta que fuera quitada de en medio la maldición por el robo de los despojos de Jericó. El Señor señaló por sorteo a A. como el culpable, por lo que A. y los suyos fueron apedreados y quemados con sus bienes, y luego lo cubrieron todo con un montón de piedras, en el valle llamado por esto de Akor, valle de la Desgracia, Jos 7, 1-26; 1 Cro 2, 7.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.