Ajías
profeta silonita en tiempos de Salomón y Jeroboam. Hacia el final del reinado de Salomón, A. encontró a Jeroboam, siervo del rey, le quitó su capa nueva y la rasgó en doce partes, dándole a éste diez pedazos, con lo que le significó el fin del rey Salomón y la división del reino: las diez tribus del norte sobre las que reinaría Jeroboam, y una tribu para Salomón, en atención a David, junto con Jerusalén, la ciudad elegida del Señor, puesto que Salomón cometió pecado de idolatría 1 R 11, 29-39. El rey quiso matar a Jeroboam, pero éste huyó a Egipto, y reinó a la muerte de Salomón 1 R 11, 40. Siendo rey Jeroboam, su hijo Abías enfermó, por lo que el rey mandó a su mujer a Silo, donde A., para que éste le dijera lo que le sucedería al niño, y el profeta le vaticinó la muerte del hijo, el fin del rey y la aniquilación de su linaje, porque también Jeroboam se apartó de Dios y se hizo ídolos e imágenes cayendo en el pecado abominable de la idolatría 1 R 14, 1-18.
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