Agar
posiblemente, del árabe hadchara, hidshra, huir. Esclava egipcia de Sara, la esposa de Abraham. Como ésta era estéril, le pidió a Abraham que la tomara como concubina a fin de que la esclava le diera descendencia Gn 16, 2. De acuerdo con el derecho mesopotámico, una esposa estéril podía entregar a su marido una esclava como concubina, y reconocer como propios los hijos habidos en esta unión, tal como sucedió después con ® Raquel y ® Lía. Así, A. concibió de Abraham y le parió un hijo, Ismael, tronco del que descienden los pueblos llamados ismaelitas y agarenos Gn 25, 12-16. Ya encinta, A. miraba a Sara con desdén, y ésta le pidió Abraham que definiese la situación entre las dos.
Éste la dejó al arbitrio de Sara quien comenzó a maltratarla por lo cual A. huyó al desierto Gn 16, 4-6, de ahí su nombre alegórico. Una vez allí, el Ángel de Yahvéh la encontró y le ordenó volver y someterse a Sara y le prometió multiplicar grandemente su descendencia Gn 16, 11-15. A. regresó junto a Abraham y parió a Ismael. Sara también tuvo a su hijo Isaac. Ya crecidos los niños, un día en que jugaban juntos, Sara pidió a su esposo que echará a A. y a Ismael, pues no concebía cómo el hijo de la esclava pudiera heredar junto con el suyo. El Señor instó a Abraham para que llevara a cabo lo que su mujer le pedía, lo cual ejecutó a la mañana siguiente, habiéndoles suministrado provisiones. Errando A. con su hijo por el desierto, y a punto de perecer de sed, el Ángel de Dios le enseñó un pozo de agua. A. se quedó a vivir allí y le dio a Ismael una egipcia por mujer Gn 21, 8-21.
Pablo en su epístola a los Gálatas, compara a las dos mujeres, la esclava, A., y la libre, Sara, con las dos alianzas, la antigua y la nueva, la esclavitud de la ley antigua y la libertad que trajo Cristo Ga 4, 22-31.
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