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Desde el principio, la fe cristiana en la resurrección ha encontrado incomprensiones y oposiciones (cf. Hch 17:32; 1Co 15:12-13). «En ningún punto la fe cristiana encue ntra más contradicción que en la resurrección de la carne» (San Agustín, psal. 88, 2, 5). Se acepta muy comúnmente que, después de la muerte, la vida de la persona humana continúa de una forma espiritual. Pero ¿cómo creer que este cuerpo tan manifiestamente mortal pueda resucitar a la vida eterna?
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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