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Después de haber hablado del papel de la Virgen María en el Misterio de Cristo y del Espíritu, conviene considerar ahora su lugar en el Misterio de la Iglesia. «Se la reconoce y se la venera como verdadera Madre de Dios y del Redentor... más aún, `es verdaderamente la madre de los miembros (de Cristo) porque colaboró con su amor a que nacieran en la Iglesia los creyentes, miembros de aquella cabeza'(S. Agustín, virg. 6)» (LG 53). »...María, Madre de Cristo, Madre de la Iglesia» (Pablo VI discurso 21
de noviembre 1964).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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