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Sin profesar siempre públicamente los tres consejos evangélicos, los ermitaños, «con un apartamiento más estricto del mundo, el silencio de la soledad, la oración asidua y la penitencia, dedican su vida a la alabanza de Dios y salvación del mundo» (CIC, can. 603
1).CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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