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Por último, es propio también de la naturaleza sacramental del ministerio eclesial tener carácter personal. Cuando los ministros de Cristo actúan en comunión, actúan siempre también de manera personal. Cada uno ha sido llamado personalmente («Tú sígueme», Jn 21:22; cf. Mt 4:19. 21; Jn 1:43) para ser, en la misión común, testigo personal, que es personalmente portador de la responsabilidad ante Aquél que da la misión, que actúa «in persona Christi» y en favor de personas : «Yo te bautizo en el nombre del Padre ...»; «Yo te perdono...».
CCE Catechismus Catholicae Ecclesiae ®.
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